La actriz contó que, cuando fue diagnosticada con hepatitis C en 2002, un médico le dijo que probablemente tenía alrededor de 10 años de vida. Más de una década después, logró curarse y hoy habla de aquella experiencia desde otro lugar.
Pamela Anderson volvió a mirar hacia uno de los capítulos más duros de su vida.
Durante la gala amfAR Venezia 2026, celebrada en el marco del Festival de Cine de Venecia, la actriz recordó el momento en que fue diagnosticada con hepatitis C y recibió un pronóstico que marcó profundamente los años siguientes.
Según contó, un médico le dijo que probablemente tenía alrededor de 10 años de vida.
Anderson tenía dos hijos pequeños y, de un momento a otro, comenzó a pensar el futuro con una fecha límite en la cabeza.
Un diagnóstico que cambió su manera de vivir
La actriz hizo público en 2002 que padecía hepatitis C, una infección viral que puede afectar seriamente al hígado.
Durante años no existió para ella una solución definitiva y el diagnóstico terminó condicionando decisiones personales, familiares y económicas.
Anderson recordó que vivió con la sensación de que el tiempo podía agotarse antes de lo esperado.
La incertidumbre fue especialmente dura por sus hijos, Brandon y Dylan, que todavía eran pequeños.
La ciencia cambió el pronóstico
Con el paso de los años comenzaron a aparecer nuevos tratamientos contra la hepatitis C.
Anderson pudo acceder a uno de ellos y en 2015 anunció públicamente que se había curado.
La noticia cambió por completo una historia que durante años había estado marcada por el miedo.
En su discurso reciente, la actriz habló también de la culpa que sintió al saber que otras personas con la misma enfermedad no habían tenido el mismo acceso a tratamiento.
“No soy una víctima”
Anderson recibió en Venecia el Award of Courage de amfAR, organización dedicada a la investigación sobre VIH y otras enfermedades infecciosas.
Durante su intervención insistió en que no quería contar su historia desde el lugar de la derrota.
Después de años de miedo, enfermedad y exposición pública, presentó su experiencia como una historia de supervivencia y transformación.
El mensaje fue simple: atravesó una etapa en la que creyó que su vida podía terminar mucho antes de lo esperado, pero llegó al otro lado.
Una nueva etapa personal y profesional
En los últimos años, Pamela Anderson también ha atravesado una transformación pública.
Ha hablado con mayor libertad sobre envejecimiento, belleza, maternidad y sobre la necesidad de recuperar control sobre su propia imagen después de décadas de exposición mediática.
Su regreso al cine y su presencia en festivales internacionales forman parte de esa nueva etapa.
La historia de su enfermedad, que durante años fue una sombra constante, hoy aparece como otro capítulo dentro de una vida mucho más amplia.
Más de dos décadas después de aquel diagnóstico, Anderson no habla de una sentencia.
Habla de haber sobrevivido a ella.


