El flujo de lodo y escombros fue registrado en la quebrada Reventador, en el flanco norte del volcán. El Instituto Geofísico aclaró que el fenómeno está relacionado con las fuertes precipitaciones y no con un aumento de la actividad interna del volcán.
Las fuertes lluvias registradas este domingo 30 de agosto de 2026 provocaron un lahar secundario de tamaño pequeño a moderado en el volcán El Reventador, ubicado en el límite entre las provincias de Napo y Sucumbíos.
El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN) informó que el fenómeno comenzó aproximadamente a las 13:20 en la quebrada Reventador, localizada en el flanco norte del volcán.
La institución explicó que el flujo se originó por la remoción de sedimentos acumulados en las zonas altas del volcán debido a las precipitaciones.
El lahar no significa un aumento de la actividad volcánica
Uno de los principales puntos aclarados por el Instituto Geofísico es que el evento no está relacionado con un incremento de la actividad interna de El Reventador.
Los llamados lahares secundarios pueden producirse cuando las lluvias movilizan material volcánico y sedimentos previamente acumulados en las partes altas del volcán.
El agua se mezcla con ese material y genera un flujo que puede desplazarse por quebradas y cauces naturales.
En este caso, el tamaño del fenómeno fue catalogado entre pequeño y moderado.
La principal recomendación: alejarse de ríos y quebradas
Ante la presencia del flujo, el IG-EPN pidió a la población y a las comunidades cercanas mantenerse alejadas de los cauces de ríos y quebradas que nacen en el volcán.
La advertencia es especialmente importante mientras continúen las precipitaciones, debido a que nuevas lluvias podrían movilizar más sedimentos acumulados.
El riesgo no se limita al punto exacto donde se originó el lahar. Estos flujos pueden desplazarse siguiendo los cauces naturales y alcanzar sectores ubicados aguas abajo.
Por ello, las personas que se encuentren cerca de ríos o quebradas vinculadas al volcán deben evitar acercarse para observar el fenómeno.
¿Qué es un lahar secundario?
Un lahar es un flujo de agua mezclada con lodo, rocas, ceniza y otros materiales volcánicos que se desplaza por las pendientes de un volcán.
Cuando se lo denomina “secundario”, significa que el material ya estaba acumulado y fue removido posteriormente por factores externos, en este caso las lluvias.
No debe confundirse con una nueva erupción.
De hecho, el IG-EPN ha registrado anteriormente eventos similares en El Reventador. En julio de 2026, por ejemplo, reportó otro lahar secundario en la quebrada Marker, también provocado por fuertes lluvias.
El Reventador es uno de los volcanes activos del país
El volcán El Reventador se encuentra en la zona subandina de Ecuador, en el límite de Napo y Sucumbíos.
Con una altura aproximada de 3.570 metros, es considerado uno de los volcanes más activos del país.
Su proceso eruptivo actual comenzó el 3 de noviembre de 2002 y desde entonces el Instituto Geofísico mantiene vigilancia permanente sobre su comportamiento.
El monitoreo permite diferenciar fenómenos generados por la actividad volcánica de aquellos provocados por factores externos, como las lluvias.
Las lluvias pueden movilizar material acumulado
La presencia de sedimentos sueltos en las partes altas de un volcán representa un factor importante durante períodos de precipitaciones intensas.
Cuando el agua penetra en esos depósitos y aumenta el flujo superficial, puede arrastrar material pendiente abajo.
Por esta razón, incluso cuando no existe un incremento de la actividad interna del volcán, las condiciones meteorológicas pueden generar fenómenos que representen un riesgo para las zonas ubicadas cerca de los cauces.
El propio Instituto Geofísico ha documentado varios lahares secundarios en El Reventador asociados con fuertes lluvias y la removilización de material depositado en las quebradas.
El monitoreo continuará
El IG-EPN informó que mantiene vigilancia continua sobre El Reventador y sus alrededores.
La institución señaló que emitirá nuevos reportes si se detectan cambios en los parámetros de monitoreo del volcán.
Mientras tanto, la recomendación para las comunidades cercanas es mantener distancia de los cauces y permanecer atentas a la información oficial.
La presencia de un lahar secundario no implica por sí misma que el volcán haya entrado en una nueva fase de actividad, pero sí demuestra que las lluvias pueden movilizar material acumulado y generar flujos peligrosos.
La prevención es clave
Ante eventos de este tipo, las autoridades recomiendan no acercarse a quebradas o ríos para observar el flujo y evitar permanecer en zonas bajas próximas a los cauces.
Un cambio repentino en el nivel o el color del agua, un aumento del ruido proveniente de un río o la llegada de material como lodo y rocas pueden ser señales de que un flujo está desplazándose.
En caso de una emergencia, la población debe seguir las indicaciones de las autoridades locales y de los organismos de gestión de riesgos.
Por ahora, el mensaje del Geofísico es claro: el lahar fue provocado por las lluvias y no por un incremento de la actividad interna de El Reventador, pero las personas deben mantenerse alejadas de los ríos y quebradas que nacen en el volcán.


