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32 iguanas marinas de Galápagos fueron halladas en una maleta: una ciudadana rusa queda en prisión preventiva

July Ruiz
6 Min Read
32 iguanas de Galápagos en una maleta: rusa queda en prisión preventiva.

Los reptiles fueron encontrados en ocho contenedores dentro del equipaje de la extranjera en el aeropuerto de Quito. Las autoridades investigan cómo llegaron hasta la capital y cuál era su destino. Las iguanas permanecen bajo atención veterinaria.

Un caso de presunto tráfico de fauna silvestre volvió a poner a Galápagos en el centro de la atención. Una ciudadana rusa, identificada como Olga K., quedó en prisión preventiva después de que las autoridades encontraran 32 iguanas marinas dentro de su equipaje en el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre de Quito.

La mujer fue procesada por el presunto delito contra la flora y fauna silvestres. Durante la audiencia de formulación de cargos, realizada el sábado 29 de agosto, un juez ordenó la prisión preventiva y estableció que la causa se tramite mediante procedimiento directo. La audiencia de juzgamiento está prevista para el 18 de septiembre de 2026.

Es importante aclarar que la prisión preventiva es una medida cautelar y no una sentencia condenatoria. La responsabilidad de la procesada deberá determinarse durante el proceso judicial.

Las iguanas estaban distribuidas en ocho contenedores

El hallazgo ocurrió durante un operativo de control realizado la noche del viernes 28 de agosto.

Los agentes encontraron los reptiles vivos dentro del equipaje de la ciudadana extranjera. Las 32 iguanas estaban distribuidas en ocho contenedores, con cuatro ejemplares en cada uno.

Según la información preliminar de las autoridades, el destino final de la mujer habría sido Islandia, por lo que se investiga un posible intento de sacar ilegalmente los animales del Ecuador.

Las iguanas fueron encontradas en condiciones de debilidad y deshidratación, por lo que inmediatamente se activaron los protocolos de protección de fauna silvestre.

¿Cómo llegaron las iguanas hasta Quito?

Esta es una de las principales preguntas que deberán responder las autoridades.

De acuerdo con información preliminar, Olga K. no registra un ingreso a las islas Galápagos. Esto ha llevado a los investigadores a indagar cómo obtuvo los animales y quién pudo haber participado en su traslado desde el archipiélago hasta el continente.

La investigación deberá reconstruir la ruta de las iguanas, identificar posibles intermediarios y establecer si existe una red dedicada a la extracción y comercialización ilegal de especies protegidas.

La Dirección del Parque Nacional Galápagos participa en las coordinaciones técnicas relacionadas con el caso.

Una especie que solo existe en Galápagos

Las iguanas marinas pertenecen a una de las especies más particulares del archipiélago.

Su nombre científico es Amblyrhynchus cristatus y son endémicas de Galápagos, es decir, su presencia natural está vinculada exclusivamente a este ecosistema.

Su extracción ilegal no representa únicamente el traslado de animales de un lugar a otro. También significa retirar individuos de un ecosistema insular con características únicas y alterar poblaciones que forman parte de una biodiversidad especialmente vulnerable.

Las autoridades ambientales consideran a estos ejemplares parte de la fauna silvestre protegida.

Las 32 iguanas están bajo cuidado especializado

Después del rescate, los reptiles fueron examinados por profesionales veterinarios.

Debido a las condiciones en las que fueron encontrados, fueron trasladados a un centro de conservación autorizado en Pichincha, donde reciben atención permanente para estabilizar su estado de salud.

El siguiente paso será determinar cuándo y bajo qué condiciones pueden regresar a Galápagos.

No se trata simplemente de trasladarlas nuevamente al archipiélago. Los especialistas deben evaluar su estado sanitario y asegurarse de que el retorno sea seguro tanto para los ejemplares como para las poblaciones silvestres.

El Ministerio de Ambiente y Energía espera contar con las autorizaciones correspondientes para coordinar el traslado.

El tráfico de fauna tiene consecuencias más allá del animal rescatado

Los casos de tráfico de especies suelen concentrarse en el momento del decomiso, pero detrás de cada operación existe una cadena más amplia.

Captura, transporte, almacenamiento, intermediación y comercialización pueden formar parte de un mismo circuito.

En el caso de Galápagos, el riesgo es todavía mayor por la condición insular del ecosistema y la existencia de especies que no se encuentran de manera natural en ningún otro lugar del planeta.

La extracción ilegal también puede afectar programas de conservación y generar riesgos sanitarios si los animales son trasladados sin controles adecuados.

El proceso judicial apenas comienza

Con la prisión preventiva, la investigación entra ahora en una nueva etapa.

La Fiscalía deberá presentar los elementos que sustenten su acusación, mientras la defensa de la procesada podrá ejercer sus derechos dentro del proceso.

La audiencia de juzgamiento prevista para septiembre será una instancia importante para determinar las responsabilidades que correspondan.

Mientras tanto, las 32 iguanas permanecerán bajo supervisión veterinaria.

El caso deja dos investigaciones paralelas: una judicial, que busca establecer quién organizó y ejecutó el supuesto tráfico, y otra ambiental, enfocada en conocer el origen de los animales y garantizar su recuperación.

Por ahora, el objetivo inmediato es que los ejemplares sobrevivan y puedan regresar a su ecosistema.

Y el desafío de fondo es evitar que la biodiversidad única de Galápagos termine convertida en mercancía dentro de redes internacionales de tráfico de especies.

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