La reducción de los caudales que alimentan al reservorio acelera la caída de su nivel. El estiaje en la vertiente amazónica podría adelantarse a septiembre.
El embalse de Mazar, una de las principales reservas de agua para la generación eléctrica de Ecuador, registra una disminución importante en su nivel a pocos días del posible inicio del estiaje.
Según datos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), al 24 de agosto de 2026 el reservorio se encontraba en una cota de 2.148,29 metros sobre el nivel del mar, frente a los 2.153 metros de su nivel máximo. Esto significa que estaba 4,71 metros por debajo de su capacidad máxima.
La caída ha sido acelerada. El 1 de agosto, Mazar registraba una cota de 2.152,68 metros, por lo que en los primeros 24 días del mes perdió 4,39 metros de nivel.
Menos agua llega al embalse
Uno de los factores que explica esta reducción es la disminución de los caudales de los ríos que alimentan al reservorio.
En julio, el ingreso promedio de agua a Mazar fue de 110 metros cúbicos por segundo. Entre el 1 y el 23 de agosto, ese promedio bajó a 57,42 metros cúbicos por segundo, prácticamente la mitad.
El descenso genera atención porque históricamente la época seca en esta zona comienza entre octubre y marzo. Sin embargo, el viceministro de Electricidad, Javier Medina, advirtió que este año el estiaje podría adelantarse a septiembre.
Mazar todavía mantiene una reserva importante
Aunque el nivel del embalse ha disminuido, la situación todavía está lejos de su punto crítico. Mazar almacena cerca de 380 millones de metros cúbicos de agua, de los cuales aproximadamente 300 millones corresponden a su volumen útil.
La cota crítica se ubica en 2.115 metros sobre el nivel del mar, por lo que el reservorio todavía conserva un margen considerable antes de alcanzar ese nivel.
Sin embargo, especialistas advierten que lo importante será observar la velocidad con la que continúa disminuyendo el nivel y la evolución de las lluvias durante las próximas semanas.
¿Por qué Mazar es tan importante para Ecuador?
El embalse forma parte del Complejo Hidroeléctrico Paute, integrado por las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora.
En conjunto, estas tres centrales tienen una capacidad instalada de aproximadamente 1.757 megavatios, equivalente a cerca del 38% de la demanda nacional de electricidad.
El sistema funciona en cascada: Mazar genera hasta 170 MW y el agua que continúa aguas abajo alimenta al embalse Amaluza, que abastece a Paute-Molino, de 1.100 MW, y Sopladora, de 487 MW.
Por ello, una reducción significativa del agua disponible en Mazar puede tener efectos sobre todo el complejo hidroeléctrico.
El reto será llegar con reservas al estiaje
Expertos consideran que el desafío será mantener suficiente agua almacenada para enfrentar los meses de menores lluvias.
La evolución de los caudales durante septiembre será determinante para establecer qué tan rápido continúa descendiendo el embalse y cuál será la disponibilidad de generación hidroeléctrica durante la época seca.
El Gobierno también cuenta con otras fuentes de generación e importación de electricidad para reducir la presión sobre las reservas hídricas. No obstante, Mazar continúa siendo una pieza estratégica para evitar que la reducción de lluvias se traduzca en problemas de abastecimiento eléctrico.
Por ahora, Ecuador llega al posible adelanto del estiaje con Mazar todavía por encima de su nivel crítico, pero con una señal de alerta: cada vez ingresa menos agua al reservorio.


