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La ingeniería social detrás del phishing: las emociones como nuevo blanco de los ciberdelincuentes

July Ruiz
5 Min Read
Las emociones son uno de los principales recursos utilizados por los ciberdelincuentes para manipular a sus víctimas mediante técnicas de phishing y lograr que revelen información sensible o accedan a enlaces fraudulentos.

Las campañas de phishing -un modelo de estafa digital en la que un delincuente se hace pasar por una empresa o persona de confianza para robar datos personales, contraseñas o dinero- continúan evolucionando y hoy representan una de las principales amenazas para usuarios y organizaciones.

“Lejos de depender únicamente de vulnerabilidades tecnológicas, los ciberdelincuentes perfeccionan estrategias de manipulación psicológica para convencer a las personas de entregar información confidencial, realizar transferencias o facilitar accesos a sistemas”.

Paola Jácome / Líder de Seguridad de la Información y Ciberseguridad de Puntonet.

El Brand Phishing Ranking Q1 2026 presentado por Check Point Research (CPR) señala que Microsoft concentró el 22% de los intentos de suplantación detectados durante el primer trimestre del año, seguido por Apple (11%), Google (9%) y Amazon (7%), lo que evidencia que los atacantes buscan aprovechar la confianza que generan las plataformas más utilizadas por millones de personas.

La confianza humana: el principal objetivo de los ataques

La ingeniería social consiste en manipular a una persona para obtener información, dinero o acceso mediante engaños. En lugar de vulnerar un sistema informático, los delincuentes explotan factores humanos como la confianza, el miedo, la curiosidad, la urgencia o el deseo de ayudar.

En ese sentido, la ciberseguridad ya no depende únicamente de contar con herramientas tecnológicas. Hoy es indispensable que las personas aprendan a reconocer las señales de alerta y desarrollen hábitos de verificación antes de compartir información o realizar cualquier acción. Es decir que la mejor defensa sigue siendo un usuario informado.

Pero, ¿por qué estos ataques siguen siendo tan efectivos? Los atacantes diseñan mensajes que buscan provocar reacciones inmediatas. Entre las estrategias más comunes se encuentran:

  • Generar sensación de urgencia con mensajes sobre bloqueos de cuentas, multas por infracciones, direcciones erróneas para entrega de paquetes o compras con tarjetas de crédito.
  • Utilizar el miedo para presionar decisiones rápidas.Despertar curiosidad mediante premios, fotografías o información llamativa.
  • Aprovechar la confianza haciéndose pasar por bancos, empresas reconocidas, familiares o compañeros de trabajo.

Phishing, smishing y vishing: tres formas del mismo engaño

Aunque utilizan diferentes canales, estas 3 modalidades persiguen el mismo objetivo: obtener información sensible de la víctima y ejecutar un fraude con la información obtenida

  • Phishing: correos electrónicos fraudulentos que imitan a empresas, bancos, plataformas digitales o instituciones públicas para robar credenciales, datos personales o financieros.
  • Smishing: mensajes enviados por SMS o aplicaciones de mensajería con enlaces hacia sitios falsos que buscan capturar información del usuario.
  • Vishing: llamadas telefónicas en las que los delincuentes se hacen pasar por entidades legítimas para solicitar contraseñas, códigos de seguridad o datos bancarios, utilizando técnicas de comunicación como «Soy del banco», «Soy soporte técnico» o «Soy de una institución pública».

Señales que pueden ayudar a identificar un intento de fraude

Entre los principales indicadores de alerta se encuentran:

  • Solicitudes de contraseñas, códigos de seguridad o información financiera.
  • Promesas de premios, descuentos o beneficios inesperados.
  • Mensajes que insisten en mantener la información en secreto
  • Presión emocional para actuar de inmediato

Frente a este tipo de acciones, la recomendación es «verificar antes de actuar (…) Unos minutos de validación pueden evitar pérdidas económicas, robo de información o accesos no autorizados a cuentas personales y corporativas». Por ello, nunca se debe entregar claves, códigos, datos completos de tarjetas ni información personal.

En el contexto desafiante de la actualidad, la prevención debe convertirse en una prioridad estratégica para las empresas y los usuarios. “Fortalecer la cultura de ciberseguridad con capacitación permanente para que los usuarios estén preparados para detectar y protegerse  frente a amenazas cada vez más sofisticadas se debe considerar como pieza importante de la estrategia de ciberseguridad de la empresa”, señala la experta.

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