La temperatura media de la superficie del mar llegó a 20,96 °C en julio, el valor más alto registrado para ese mes. El calentamiento del Pacífico podría intensificar los efectos climáticos en los próximos meses.
El calentamiento de los océanos alcanzó un nuevo máximo en julio de 2026. Según datos del Servicio de Cambio Climático Copernicus, la temperatura media de la superficie del mar, fuera de las regiones polares, llegó a 20,96 °C, superando el récord anterior de 20,89 °C registrado en julio de 2023.
Uno de los factores que explican este comportamiento es el incremento excepcional de las temperaturas en amplias zonas del Pacífico tropical, donde ya se presentan condiciones asociadas al fenómeno de El Niño. Los pronósticos apuntan a que este patrón podría fortalecerse durante los próximos meses.
¿Qué significa para Ecuador?
El calentamiento del Pacífico tiene especial importancia para Ecuador y otros países de la región, debido a que El Niño puede alterar los patrones habituales de lluvia y aumentar el riesgo de eventos climáticos extremos.
La evolución del fenómeno es seguida de cerca por organismos meteorológicos y científicos, debido a sus posibles efectos sobre las precipitaciones, las temperaturas y diferentes actividades económicas y sociales.
El récord oceánico no se limita al Pacífico. Copernicus también registró temperaturas excepcionalmente elevadas en sectores del Atlántico y el Mediterráneo occidental, asociadas con intensas olas de calor marinas que afectan a los ecosistemas y a las comunidades costeras.
Un julio marcado por el calor extremo
El comportamiento del océano coincidió con un mes especialmente cálido a escala mundial. Julio de 2026 fue el segundo julio más caluroso desde que existen registros, con una temperatura media global del aire de 16,90 °C, apenas por debajo del récord establecido en 2023.
La temperatura global estuvo además 1,47 °C por encima del promedio de la era preindustrial, tomando como referencia el período 1850-1900.
Los efectos también fueron visibles en Europa occidental, donde junio y julio conformaron el período más cálido registrado para esos dos meses. Las altas temperaturas estuvieron acompañadas por sequía, bajos niveles de humedad del suelo y una reducción del caudal de importantes ríos.
Para los científicos, estos datos muestran cómo diferentes fenómenos pueden interactuar y reforzarse entre sí. El calentamiento global, las olas de calor y la pérdida de humedad del suelo pueden favorecer condiciones más extremas, mientras que el comportamiento del Pacífico añade otro factor de incertidumbre para los próximos meses.


