De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), hasta el 80% de las enfermedades cardiovasculares prematuras pueden prevenirse mediante el control de factores de riesgo, la adopción de hábitos saludables y el acceso oportuno a controles médicos preventivos.
Cada vez existe mayor acceso a información sobre bienestar, alimentación y ejercicio. Sin embargo, también circulan numerosos mitos que pueden llevar a las personas a postergar decisiones importantes para su salud. Mientras las enfermedades crónicas continúan en aumento, los especialistas coinciden en que adoptar hábitos saludables de manera constante sigue siendo la estrategia más efectiva para prevenirlas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades no transmisibles, como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, representan cerca del 75% de las muertes en el mundo. La mayoría comparte factores de riesgo que pueden modificarse mediante cambios en el estilo de vida.
Frente a este panorama, Margarita Barahona, Subgerente Médico de Humana, aclara algunas de las creencias más frecuentes.
Mito 1: «Solo necesito ir al médico cuando me siento enfermo»[LS1]
Verdad: Muchas enfermedades evolucionan durante años sin presentar síntomas. Hipertensión, diabetes, colesterol elevado e incluso algunos tipos de cáncer pueden detectarse de forma temprana mediante chequeos preventivos, lo que mejora significativamente las posibilidades de tratamiento y control.
«Uno de los mayores desafíos es cambiar la cultura de acudir al médico únicamente cuando aparece una molestia. La prevención permite identificar factores de riesgo antes de que se conviertan en enfermedades y brinda a las personas la oportunidad de actuar a tiempo».
Margarita Barahona / Vocera.
Mito 2: «Si hago ejercicio, puedo comer cualquier cosa»
Verdad: La actividad física y la alimentación son hábitos complementarios. Ninguno reemplaza al otro. Una dieta equilibrada aporta los nutrientes necesarios para el organismo y ayuda a disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas y cardiovasculares.
Mito 3: «Dormir poco no afecta mi salud»
Verdad: El descanso es un pilar del bienestar. Dormir entre siete y nueve horas favorece el funcionamiento del sistema inmunológico, la memoria, el equilibrio hormonal y la salud cardiovascular. La falta de sueño prolongada incrementa el riesgo de enfermedades crónicas.
Mito 4: «Los hábitos saludables solo importan cuando uno envejece»
Verdad: La salud del futuro comienza a construirse desde edades tempranas. Los hábitos adoptados durante la infancia, la juventud y la adultez tienen un efecto acumulativo que influye directamente en la calidad de vida durante el envejecimiento.
Mito 5: «La prevención es un gasto»
Verdad: Diversos estudios demuestran que detectar oportunamente factores de riesgo reduce complicaciones, hospitalizaciones y tratamientos de mayor complejidad. Invertir en prevención significa proteger la salud y mejorar la calidad de vida a largo plazo.
«Hoy el objetivo no es solamente vivir más años, sino vivirlos con bienestar e independencia. La prevención, los hábitos saludables y el acceso oportuno a controles médicos son la mejor inversión para construir una salud de largo plazo. En Humana promovemos un modelo de atención que acompaña a las personas antes de que aparezca la enfermedad, porque creemos que cuidar la salud siempre será más efectivo que tratar sus consecuencias»
Margarita Barahona / Vocera.
Cada decisión cotidiana, alimentarse de forma equilibrada, mantenerse activo, dormir bien, cuidar la salud mental y realizar chequeos médicos periódicos, suma para construir una vida más saludable. Más que cambios drásticos, los especialistas recomiendan incorporar pequeños hábitos sostenibles que permitan llegar a cada etapa de la vida con mayor bienestar y autonomía.


