E-waste y filtración de datos: el riesgo silencioso detrás de la renovación tecnológica

Domenica Barragan
4 Min Read
os dispositivos electrónicos pueden conservar información sensible incluso después de ser formateados o “borrados”.

La renovación de equipos electrónicos —computadoras, celulares, servidores y otros dispositivos— es parte natural de la evolución tecnológica de las organizaciones. Mejora la eficiencia, optimiza procesos y fortalece la competitividad. Sin embargo, detrás de cada recambio existe un riesgo poco visible: la información que permanece almacenada en los dispositivos dados de baja.

Miles de empresas renuevan su infraestructura tecnológica cada año sin prestar suficiente atención a un elemento crítico: los datos residuales. Aunque muchos usuarios consideran que eliminar archivos o formatear el equipo es suficiente, la evidencia técnica demuestra lo contrario.

Según Jhoanna Rosales, directora de Vertmonde, el e-waste se ha convertido en un vector creciente de filtración de datos y vulneración de la privacidad corporativa.

“Cuando un dispositivo llega al final de su vida útil, la información almacenada en su hardware no desaparece automáticamente. Discos duros, memorias internas de teléfonos y otros componentes conservan datos incluso después de un borrado superficial o un formateo rápido”, explica Rosales.

Un riesgo subestimado para la seguridad empresarial

La recuperación de datos desde equipos desechados es técnicamente posible si no se aplican protocolos de destrucción adecuados. Esto implica que credenciales, estados financieros, bases de datos de clientes, documentos estratégicos o información confidencial pueden ser extraídos y utilizados con fines maliciosos.

Las consecuencias pueden ir desde violaciones de privacidad y fraude hasta robo de identidad y compromisos de seguridad corporativa que afecten la reputación y continuidad del negocio.

En este contexto, la gestión de residuos electrónicos deja de ser únicamente un desafío ambiental o logístico para convertirse en un componente esencial de la estrategia de ciberseguridad empresarial.

Recomendaciones para mitigar el riesgo

Para enfrentar este desafío, Vertmonde recomienda adoptar un enfoque integral que combine sostenibilidad y protección de la información:

  • Clasificar los activos según nivel de riesgo. Identificar qué dispositivos contienen información crítica, confidencial o regulada permite aplicar protocolos de destrucción priorizados.
  • Establecer controles de acceso y custodia temporal. Mientras los equipos esperan tratamiento, deben almacenarse en espacios seguros y con acceso restringido.
  • Implementar políticas claras de gestión de activos TI. Estas deben incluir procesos de destrucción irreversible de datos antes de la disposición final.
  • Trabajar con proveedores certificados. Es clave contar con empresas que emitan certificaciones formales de eliminación segura de datos.
  • Sensibilizar al personal. La gestión del e-waste debe integrarse a la cultura de seguridad de la organización.

Seguridad y sostenibilidad: un enfoque integrado

La combinación de grandes volúmenes de residuos electrónicos con protocolos inadecuados de borrado puede convertir un simple recambio tecnológico en una fuente de filtraciones de alto impacto.

“Adoptar prácticas responsables y exigir estándares de destrucción de datos no solo protege a las organizaciones, sino que también fortalece un enfoque sostenible que pone en el centro la seguridad y el medio ambiente”, concluye Rosales.

En un entorno donde la información es uno de los activos más valiosos de las empresas, la gestión segura del e-waste ya no es opcional: es una decisión estratégica que protege reputación, cumplimiento normativo y sostenibilidad a largo plazo.

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