Febrero se ha consolidado como un mes estratégico para el sector comercial ecuatoriano, marcando el primer repunte relevante en las dinámicas de consumo tras la calma habitual de enero. Más allá del simbolismo afectivo del Día del Amor y la Amistad, este mes representa el inicio de la reactivación económica, especialmente en centros comerciales, que hoy funcionan como hubs sociales, culturales y económicos.
Un vistazo a la importancia económica del sector
El comportamiento del consumo en Ecuador durante 2025 confirma la relevancia del comercio como motor de la economía. Según cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI), las ventas totales del país crecieron 8,2 % en 2025 frente al año anterior, alcanzando aproximadamente USD 265.000 millones, evidenciando una recuperación sostenida y un fortalecimiento del consumo interno.
Dentro de este contexto, la industria de centros comerciales ocupa un lugar clave. De acuerdo con la Cámara de Centros Comerciales del Ecuador, existen más de 150 centros en operación a nivel nacional. Este formato se ha convertido en un termómetro relevante para observar la evolución del comportamiento del consumidor ecuatoriano.
Febrero, en particular, se configura como el primer pulso comercial significativo del año, una vez superada la temporada navideña, permitiendo anticipar tendencias y niveles de confianza del consumidor.
Factores que hacen estratégico a febrero
Según Ciudad Comercial El Recreo, en la Sierra ecuatoriana el mes de febrero presenta condiciones que impulsan las ventas:
- No coincide con el regreso a clases, liberando parte del presupuesto familiar y posicionando al Día del Amor y la Amistad como la principal fecha que impulsa el consumo emocional y conmemorativo.
- Gasto orientado a experiencias compartidas, como actividades sociales, culturales y recreativas durante el feriado de Carnaval, reflejando la preferencia por propuestas de ocio y entretenimiento.
- Reorganización de prioridades tras el inicio de año, una vez cubiertos compromisos financieros, aumentando la disposición a destinar recursos a planes de ocio y disfrute.
“Este momento del año es estratégico porque nos permite tomar el pulso emocional y comercial del entorno. No se trata solo de fechas conmemorativas, sino de cómo las personas se reconectan con sus espacios, con sus afectos y con su ciudad. Por eso diseñamos experiencias que respondan a ese espíritu”, señala Marianela Berrezueta, administradora general de Ciudad Comercial El Recreo.
Este comportamiento confirma una tendencia cada vez más marcada: las decisiones de consumo están profundamente ligadas a las emociones, a la búsqueda de experiencias significativas y al valor de compartir. Comprender estos momentos permite a los distintos actores anticiparse, conectar de manera auténtica con las personas y generar propuestas alineadas con sus expectativas, fortaleciendo así la relación entre marcas, espacios y comunidades.





