El sistema eléctrico ecuatoriano atraviesa un periodo de presión marcado por un déficit de generación que las autoridades han situado entre 1.000 y 1.200 megavatios. A esto se suman medidas para reducir temporalmente la demanda del sector productivo y un escenario de costos energéticos más altos, factores que vuelven a colocar la gestión de la energía entre las prioridades operativas de las empresas.
Desde septiembre, empresas de alto consumo han debido desconectarse temporalmente del Sistema Nacional Interconectado y la medida se amplió a industrias de medio voltaje de mayor consumo. En este contexto, conocer con precisión cuánto se consume, en qué horarios y qué procesos no pueden detenerse se vuelve clave para evaluar alternativas de abastecimiento y reducir la exposición a interrupciones.
Lo que las empresas deben tener en el radar
- Un plazo regulatorio que vence en diciembre:
El Decreto Ejecutivo 32, emitido en junio de 2025, estableció un plazo de 18 meses para que los clientes de tarifa de alto voltaje que no contaban con sistemas propios de generación avancen hacia esquemas de autogeneración. El plazo concluye el 15 de diciembre de 2026, por lo que estas empresas enfrentan un periodo decisivo para revisar su situación energética.
- Nuevas tarifas para los segmentos AV1 y AV2:
Para los consumos de octubre, noviembre y diciembre de 2026 según la ARCONEL se fijaron precios medios de USD 0,30 por kWh para AV1 y USD 0,29 por kWh para AV2. El ajuste modifica la estructura de costos de los grandes consumidores y refuerza la necesidad de comparar distintas alternativas de suministro con base en datos reales de operación.
- La continuidad operativa vuelve a ser una variable crítica:
Las restricciones de demanda han evidenciado que el abastecimiento energético puede afectar directamente jornadas de producción, cadenas de frío, procesos industriales y compromisos comerciales. Por ello, el análisis ya no se limita al costo de la electricidad, sino también a la capacidad de sostener procesos críticos ante posibles interrupciones.
- ¿Qué papel puede tener la autogeneración?
La autogeneración es una de las alternativas que las empresas pueden evaluar para cubrir parte de su demanda y reducir su dependencia de la red. Su alcance, sin embargo, depende del perfil de consumo, la infraestructura disponible y la necesidad de incorporar almacenamiento o sistemas de respaldo.
“La coyuntura actual obliga a las empresas a conocer mejor su perfil de consumo y a identificar qué procesos son realmente críticos. La autogeneración puede reducir la dependencia de la red, pero no existe una solución estándar: cada proyecto debe dimensionarse a partir de la operación real de la empresa”, explica Daniel Rosero, gerente técnico de SolarTeam.
Cuatro variables antes de tomar una decisión
- Perfil de consumo:
Revisar planillas, horarios y curvas de carga permite establecer cuánta energía se utiliza durante las horas de mayor radiación y qué porcentaje de la demanda podría cubrirse con generación propia.
- Continuidad y respaldo:
Los paneles solares generan energía durante el día, pero por sí solos no garantizan suministro durante una desconexión. En operaciones que no pueden detenerse, puede ser necesario evaluar almacenamiento en baterías u otras fuentes de respaldo.
- Costo y modelo financiero:
El análisis debe comparar el costo de la energía de red con el de un proyecto de autogeneración a lo largo de su vida útil. También pueden evaluarse esquemas de inversión directa o contratos de compra de energía, según el flujo de caja y los objetivos de cada organización.
- Tiempos de implementación:
La ingeniería, adquisición de equipos, instalación y trámites con las empresas distribuidoras requieren planificación. Estos plazos forman parte del análisis y pueden incidir en el momento en que una solución empieza a operar.
Una decisión que parte de los datos
“Más que responder únicamente a una coyuntura, el reto es que las empresas incorporen la energía dentro de su gestión de riesgos. Con datos de consumo y una evaluación técnica adecuada se puede determinar qué combinación de generación, respaldo y eficiencia tiene sentido para cada operación”, señala Rosero. En un escenario de déficit de generación, ajustes tarifarios y restricciones temporales de demanda, la discusión para el sector productivo va más allá de una tecnología específica. El desafío está en diversificar fuentes, mejorar la eficiencia y tomar decisiones energéticas con información suficiente para proteger la continuidad de las operaciones


