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¿La zurdera comienza en la médula espinal? Lo que revela la ciencia sobre la mano dominante

July Ruiz
3 Min Read
La preferencia por la mano izquierda tiene raíces prenatales y está vinculada con la genética y el desarrollo del sistema nervioso.

Un estudio de 2017 encontró diferencias en la actividad genética de la médula espinal durante el desarrollo prenatal. Sin embargo, afirmar que ser zurdo depende exclusivamente de ella y que el cerebro no interviene exagera sus conclusiones.

¿Por qué algunas personas prefieren escribir, dibujar o realizar tareas con la mano izquierda? La ciencia ha encontrado indicios de que esta preferencia empieza a desarrollarse antes del nacimiento. Pero no existe una explicación única que permita atribuir la zurdera solamente a la médula espinal: las investigaciones también identifican factores genéticos y diferencias en el funcionamiento cerebral.

¿Qué encontró el estudio de 2017?

La investigación encabezada por Sebastian Ocklenburg y publicada en eLife analizó tejido de la médula espinal de cinco fetos humanos, en etapas de ocho, diez y doce semanas después de la concepción.

Los investigadores observaron diferencias entre ambos lados de la médula en la expresión de genes y en mecanismos que regulan su actividad. Estos hallazgos respaldaron la hipótesis de que las primeras asimetrías de movimiento podrían tener un componente espinal, antes de que la corteza motora establezca una conexión funcional con la médula.

El resultado aporta una pista sobre el desarrollo temprano, pero no demuestra que la mano dominante quede determinada de forma irreversible en la semana ocho. Tampoco fue un seguimiento de esos fetos hasta la infancia para comprobar qué mano utilizarían.

Además, el trabajo habla de semanas posconcepción, una referencia diferente de las semanas de gestación que habitualmente se cuentan desde la última menstruación.

Las investigaciones posteriores también señalan al cerebro

Un estudio publicado en Nature Communications en 2024 encontró asociaciones entre la preferencia manual de niños y los patrones de conectividad funcional de sus regiones cerebrales motoras. Esto muestra que el cerebro sigue siendo relevante para comprender la lateralidad.

Otra investigación de 2024 analizó información genética de 38.043 personas zurdas y 313.271 diestras. Identificó una asociación con variantes poco frecuentes del gen TUBB4B, relacionado con proteínas que forman parte de la estructura interna de las células. El hallazgo aporta información sobre posibles mecanismos de desarrollo, pero no identifica un gen que explique todos los casos de zurdera.

Una característica con múltiples influencias

Una revisión científica de 2025 destacó que varios genes están asociados con la preferencia manual y que algunos participan en procesos del desarrollo cerebral. También sitúa la heredabilidad de esta característica alrededor del 25 %, una estimación poblacional que no permite predecir por sí sola qué mano preferirá cada persona.

La formulación más precisa es que la lateralidad tiene raíces prenatales y surge de un proceso complejo de desarrollo. El estudio de 2017 amplió la mirada hacia la médula espinal; las investigaciones posteriores continúan explorando cómo intervienen la genética y el cerebro.

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