El grupo perdió la orientación durante el descenso por una zona de alta vegetación entre el Teleférico y Rumiloma. Una adolescente de 16 años sufrió una lesión en el tobillo y tuvo que ser evacuada para recibir atención médica.
Una excursión familiar terminó en una operación de búsqueda y rescate en las montañas de Quito. Diecisiete personas, entre ellas 12 niños y cinco adultos, se desorientaron mientras descendían por una zona del volcán Pichincha la tarde del sábado 26 de septiembre de 2026.
El grupo se encontraba en la Zona de Protección Belisario cuando tomó un camino entre la vegetación y perdió la referencia de la ruta. Al no poder identificar cómo continuar el descenso, fue necesaria la intervención del Cuerpo de Bomberos de Quito.
Perdieron el camino entre el Teleférico y Rumiloma
Los equipos especializados iniciaron un barrido de la zona hasta localizar a los excursionistas en un sector de difícil acceso entre el Teleférico y Rumiloma, en las faldas del Pichincha.
El operativo movilizó a 21 efectivos y seis vehículos. Una vez localizado el grupo, los rescatistas organizaron el descenso y acompañaron a sus integrantes hasta llegar a un punto seguro.
Las imágenes difundidas por Bomberos muestran que parte de la operación se desarrolló durante la noche y en medio de abundante vegetación, una condición que incrementó la complejidad de la evacuación
Una adolescente resultó lesionada
Durante la valoración de los excursionistas, los equipos de emergencia detectaron que una adolescente de 16 años presentaba un trauma en el tobillo izquierdo, que le dificultaba continuar caminando.
La joven recibió asistencia en la montaña y posteriormente fue evacuada para ser trasladada a una casa de salud. El resto de los integrantes del grupo se encontraba estable y no se reportaron otras personas lesionadas.
No es el primer rescate reciente en el Pichincha
El caso vuelve a llamar la atención sobre los riesgos de realizar caminatas sin una planificación adecuada en las montañas que rodean Quito.
En junio de 2026, Bomberos ya había intervenido para rescatar a 14 personas extraviadas en el sector de Padre Encantado, en el macizo del Pichincha. En esa emergencia, la neblina dificultó la orientación y algunas personas presentaron síntomas leves de hipotermia.
Las condiciones en montaña pueden modificarse rápidamente. La presencia de neblina, lluvia, bajas temperaturas, vegetación densa y la llegada de la noche pueden transformar una caminata aparentemente sencilla en una situación de riesgo.
¿Cómo evitar que una excursión termine en una emergencia?
Después del rescate, Bomberos Quito recordó que la prevención comienza antes de iniciar el recorrido. La institución recomienda planificar previamente la ruta, conocer las condiciones del lugar y, cuando sea necesario, realizar la caminata con un guía que conozca el sector.
También aconseja iniciar las excursiones durante la mañana para disponer de suficiente luz natural, calcular el tiempo de ida y retorno y evitar abandonar los senderos establecidos.
Cuando participan niños, una recomendación resulta especialmente importante: mantener al grupo unido y bajo supervisión permanente.
A estas medidas se suman llevar ropa adecuada para los cambios de temperatura, impermeable, calzado apropiado, hidratación, alimentos, linterna y un botiquín básico. También es conveniente informar a otra persona sobre la ruta prevista y la hora estimada de regreso.
¿Qué hacer si se pierde la ruta?
Uno de los principales riesgos al desorientarse es continuar avanzando sin saber hacia dónde conduce el camino.
En una situación de emergencia, lo prioritario es evitar ingresar a sectores todavía más complejos, mantener unido al grupo y comunicarse con el ECU 911 para activar a los organismos especializados. La información sobre ubicación, número de personas y condiciones físicas del grupo puede facilitar las labores de búsqueda.
En esta ocasión, la rápida activación del operativo permitió localizar a los 17 excursionistas y completar el descenso sin pérdidas humanas.
La emergencia deja también una advertencia para quienes aprovechan las montañas de Quito para actividades recreativas: conocer el sendero, respetar la ruta y calcular las horas de luz puede marcar la diferencia entre una excursión y una operación de rescate.


