La recuperación de un inmueble de la década de 1930 permitirá crear un espacio dedicado a la educación, la cultura, la tecnología y la conciencia ambiental en pleno Centro Histórico.
En pleno Centro Histórico de Quito, una edificación patrimonial ubicada en las calles Manabí y Vargas se prepara para iniciar una nueva etapa. El inmueble, construido aproximadamente en 1930, registra un 80% de avance en su proceso de rehabilitación y será la sede del primer Ecomuseo Biblioteca del Ecuador, una iniciativa que busca conjugar la conservación del patrimonio con educación, cultura, tecnología y sostenibilidad.
La edificación de tres plantas, entregada en comodato por el Municipio de Quito a la Fundación FIDAL, está siendo recuperada con el propósito de devolverle funcionalidad y convertirla en un espacio abierto a la comunidad, especialmente a niños y jóvenes que estudian y viven en el Centro Histórico.
Para Rosalía Arteaga, presidenta ejecutiva de Fundación FIDAL, recuperar estos inmuebles implica ir más allá de conservar su estructura física y supone devolverles un propósito dentro de la dinámica de la ciudad. “Lo que queremos es instalar aquí un museo y biblioteca ambientales por la preocupación que tenemos por el tema ambiental, pero también por la educación de niños y jóvenes ecuatorianos, sobre todo hablando de los niños y jóvenes del Centro Histórico de Quito”, señaló Arteaga
El Ecomuseo Biblioteca ha sido concebido como un espacio educativo e interactivo que se distancia del concepto tradicional de museo. Su propuesta contempla una biblioteca presencial y virtual, áreas de exposición, talleres y conversatorios, además de experiencias multisensoriales orientadas a generar nuevas formas de acercamiento al conocimiento.
La tecnología tendrá un papel relevante dentro de la propuesta. Entre los espacios previstos constan un acuario virtual y una sala de fútbol virtual orientada al aprendizaje de matemáticas y ciencias, además de la incorporación de herramientas tecnológicas para la gestión y asistencia de la biblioteca.
El proyecto también busca demostrar que la recuperación de edificaciones patrimoniales puede responder a nuevas necesidades sin perder el valor histórico y arquitectónico que las caracteriza.
En este proceso participa A10, empresa que aporta en aspectos relacionados con la materialidad del proyecto. Su director de Proyectos, Diego Medina, destacó la importancia de sumar esfuerzos desde el sector privado para recuperar edificaciones y espacios del Centro Histórico.
“Rehabilitar el Centro Histórico de Quito es fundamental. Entendemos que a nivel mundial está declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad; es una joya del Ecuador y con estas iniciativas lo que se busca es recobrar”, afirmó Medina.
El ejecutivo señaló además que la participación empresarial puede convertirse en un aporte concreto para hacer posibles este tipo de iniciativas. “Estamos aportando al museo en mucha de la materialidad que este concibe, e invitamos a los grandes inversionistas, a los grandes empresarios, a poner este granito de arena”, agregó.
Más allá de la recuperación arquitectónica, uno de los principales componentes del proyecto será su alcance educativo y comunitario. De acuerdo con la información del Ecomuseo Biblioteca, cerca de 30.000 personas pertenecientes a 97 centros educativos cercanos estarán dentro de su área directa de influencia.
El espacio promoverá el aprendizaje activo mediante talleres, visitas guiadas y actividades dirigidas a estimular la creatividad y el pensamiento crítico. También incorporará prácticas sostenibles, reciclaje, educación ambiental y acciones destinadas a fortalecer el respeto por la naturaleza.
La propuesta contempla, además, la recuperación de saberes ancestrales, manifestaciones artísticas y tradiciones como parte de una visión que vincula patrimonio, identidad y participación comunitaria. El objetivo es que el inmueble no funcione únicamente como un espacio de exhibición, sino como un punto de encuentro para estudiantes, docentes, investigadores, vecinos y visitantes.
Con el 80% de la intervención ejecutada, el proyecto entra en su etapa final. Una vez concluido, Quito sumará a su Centro Histórico un nuevo espacio que, además de recuperar una edificación patrimonial, busca darle un uso contemporáneo y convertirla en una herramienta para la educación y la conservación ambiental de las nuevas generaciones.


