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Pantallas táctiles en los autos aumentan la distracción al volante, según estudios

July Ruiz
5 Min Read
Las pantallas táctiles permiten controlar múltiples funciones del automóvil, pero su utilización puede aumentar la distracción visual y cognitiva del conductor.

La digitalización de los vehículos ha reemplazado botones físicos por grandes pantallas para controlar funciones como el aire acondicionado, la navegación y el entretenimiento. Investigaciones advierten que esta tendencia puede alejar la mirada de la carretera durante más tiempo.

Las pantallas táctiles se han convertido en uno de los elementos más comunes de los vehículos modernos. Sin embargo, la tecnología que busca concentrar múltiples funciones en un solo lugar también plantea interrogantes sobre la seguridad al volante, debido a la atención visual y mental que requiere su utilización.

Un estudio publicado en 2026, basado en datos de 669.493 viajes y 450.828 interacciones táctiles registradas en vehículos de 79 países, encontró que los conductores interactúan con los sistemas de información del automóvil aproximadamente cada cinco minutos. Aunque los controles físicos siguen siendo los más utilizados, las interacciones mediante pantallas representan una fuente importante de distracción visual y manual.

El problema está en apartar la mirada

A diferencia de un botón físico, que puede localizarse y accionarse mediante el tacto, una pantalla requiere que el conductor identifique visualmente el menú, encuentre la función y seleccione la opción correspondiente. Esto puede incrementar el tiempo durante el cual la atención se divide entre la carretera y el sistema multimedia.

Investigaciones anteriores también han señalado que la complejidad de las tareas realizadas en una pantalla táctil puede afectar el comportamiento del conductor y aumentar su carga mental.

El problema puede ser mayor cuando funciones que antes tenían controles independientes —como la climatización, el volumen o determinadas configuraciones del vehículo— quedan escondidas dentro de diferentes menús digitales.

Los botones físicos vuelven a ganar protagonismo

La tendencia hacia interfaces completamente digitales también ha comenzado a generar una reacción en la industria automotriz. El estudio de J.D. Power 2026, realizado con 78.514 compradores y arrendatarios de vehículos nuevos, encontró que entre quienes reportaron algún problema relacionado con distracción al conducir, 46% señaló al sistema de infoentretenimiento o la pantalla táctil como fuente de la distracción.

En paralelo, las nuevas evaluaciones de seguridad vehicular están dando mayor importancia a los controles físicos. La preocupación es que las funciones esenciales puedan utilizarse sin obligar al conductor a buscar opciones en una pantalla mientras el vehículo está en movimiento.

La familiaridad no elimina completamente el riesgo

Otro estudio publicado en 2026 analizó si una capacitación breve antes de conducir podía reducir los problemas derivados del uso de pantallas táctiles. La investigación incluyó a 60 participantes que realizaron tareas secundarias mientras conducían en un entorno simulado.

La capacitación permitió aumentar la cantidad de tareas que los conductores podían completar, pero no produjo una mejora estadísticamente significativa en el desempeño general de conducción. Los investigadores encontraron, sin embargo, que la familiaridad con el sistema podía mejorar algunos aspectos del control lateral del vehículo.

Esto plantea un desafío para los fabricantes: no basta con que una interfaz sea intuitiva o que el conductor aprenda a utilizarla. El diseño debe procurar que las funciones necesarias durante la conducción puedan ejecutarse con la menor cantidad posible de atención visual y cognitiva.

Tecnología sí, pero sin perder de vista el camino

Los estudios no plantean que las pantallas deban desaparecer de los automóviles. La navegación, los sistemas de asistencia, la conectividad y otras herramientas digitales pueden aportar beneficios importantes.

El desafío está en diseñar vehículos que no obliguen al conductor a elegir entre utilizar una función y mantener la atención sobre la carretera. Por eso, los controles físicos, los comandos de voz y las interfaces más simples pueden convertirse en complementos importantes de las pantallas táctiles.

La evidencia reciente apunta hacia una misma conclusión: la innovación en los vehículos no debería medirse únicamente por la cantidad de funciones digitales que incorpora un automóvil, sino también por qué tan segura resulta su utilización mientras se conduce.

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