La familia recibió mensajes amenazantes de supuestos integrantes de Los Fatales y acudió a la Policía. La búsqueda terminó encontrando a la pareja junto a un tercer implicado en Quevedo.
Una familia de Cotopaxi creyó que dos jóvenes estaban en peligro y que tenía que conseguir USD 50.000 para recuperarlos con vida. Los mensajes llegaban por WhatsApp, incluían amenazas y estaban firmados por supuestos integrantes de Los Fatales. Pero, cuando la Policía siguió el rastro, la historia dio un giro inesperado: quienes debían ser rescatados no estaban secuestrados.
El caso comenzó con la supuesta desaparición de una joven de 18 años y su pareja, de 19, en La Maná, Cotopaxi. Poco después, sus familiares comenzaron a recibir mensajes desde el teléfono del joven en los que se exigía el pago de USD 50.000 a cambio de su liberación.
Las amenazas buscaban aumentar la presión sobre la familia. Quienes enviaban los mensajes aseguraban pertenecer a Los Fatales y llegaron a pedir una fotografía que demostrara que el dinero solicitado estaba listo.
La búsqueda terminó en Quevedo
Ante el temor de que la pareja estuviera realmente en peligro, la familia acudió a las autoridades y la Unidad Nacional Antisecuestros y Extorsión (UNASE) inició la investigación.
Mientras seguían las comunicaciones y reconstruían los movimientos de los jóvenes, los agentes encontraron elementos que no coincidían con un secuestro. Las pistas llevaron finalmente hasta Cañalito, en Quevedo, donde se ejecutó el operativo Libertad-1001.
Allí ocurrió lo inesperado: la Policía encontró a la pareja junto a un hombre de 31 años. Ninguno estaba retenido ni se encontraba bajo amenaza, según el reporte de las autoridades.
La investigación policial apunta a que la pareja habría simulado su propio secuestro con la participación del tercer hombre para conseguir dinero de sus familiares. Los tres fueron aprehendidos y puestos a órdenes de las autoridades para que se determine su situación jurídica.
Usaron el nombre de Los Fatales
Hasta ahora, no existe evidencia de que la organización criminal Los Fatales haya participado en el hecho. De acuerdo con la investigación, su nombre habría sido utilizado para hacer más creíbles las amenazas y aumentar el temor de la familia.
Tampoco existe confirmación de que los USD 50.000 hayan llegado a entregarse. Lo que está establecido es que esa fue la cantidad exigida durante las comunicaciones.
El caso queda ahora en manos de Fiscalía. Mientras avanza el proceso judicial, permanece una historia difícil de imaginar para quienes recibieron aquellos mensajes: buscaron ayuda convencidos de que dos integrantes de su familia necesitaban ser rescatados y la investigación terminó señalando que el secuestro habría sido una puesta en escena.


