La jornada violenta comenzó en Tumbaco y terminó en Llano Chico. Dos de las víctimas aún no habían sido identificadas al momento del reporte. En uno de los casos, la Policía investiga el robo de USD 4.000 como posible móvil.
Quito cerró el viernes 29 de agosto de 2026 con una sucesión de hechos violentos que dejó cuatro personas asesinadas en aproximadamente 13 horas.
Los crímenes ocurrieron en diferentes puntos de la capital: Tumbaco, Nayón, Quitumbe y Llano Chico. Todos los casos estuvieron relacionados con ataques con armas de fuego, aunque las circunstancias y posibles móviles son diferentes.
La jornada comenzó alrededor de las 10:30 y terminó cerca de la medianoche. Mientras uno de los asesinatos estaría relacionado con un robo, en los otros tres casos todavía se investigaban las circunstancias del ataque.
Tumbaco: salió de una audiencia y fue atacado
El primer caso ocurrió en Tumbaco, en el sector de Villavega, sobre la avenida Oswaldo Guayasamín.
La víctima fue identificada como Wilmer Lema, de 38 años.
El hombre había acudido al Complejo Judicial de Tumbaco para una diligencia relacionada con una deuda de aproximadamente USD 4.000 por pensiones alimenticias de su hermano, quien permanece detenido en la cárcel de El Inca.
La audiencia fue suspendida porque el detenido no fue trasladado hasta el complejo judicial.
Después de la diligencia, Lema salió acompañado de una abogada y familiares. Una de las personas que lo acompañaba llevaba el dinero en un sobre.
El grupo se dirigió a un establecimiento para preparar una nueva solicitud de audiencia.
Dos hombres en motocicleta se llevaron el dinero
Mientras estaban dentro del local, dos hombres que llevaban cascos de motocicleta ingresaron y amenazaron a las personas que se encontraban en el lugar.
Los delincuentes se apoderaron del dinero.
Lema habría intentado impedir el robo y recibió tres disparos.
Fue trasladado hasta el Hospital Docente de Calderón, donde se confirmó su muerte.
Los responsables huyeron en una motocicleta en dirección a Puembo.
Una cámara de seguridad registró parte del ataque y el material quedó como uno de los elementos que podrían ayudar a los investigadores a identificar a los responsables.
Ocho horas después, otro asesinato en Nayón
La segunda muerte violenta ocurrió aproximadamente a las 19:05, en el sector de Nayón, en el nororiente de Quito.
Un hombre de aproximadamente 25 años fue encontrado junto a una vía, cerca del ingreso al complejo deportivo Montearomo, en el barrio San Pedro del Valle.
La víctima no llevaba documentos de identificación.
Presentaba heridas en la cabeza y el rostro y, en el lugar, los investigadores encontraron dos vainas de munición calibre 9 milímetros.
Hasta el momento del reporte no se había establecido quién era el hombre ni cuál fue el motivo del ataque.
El tercer caso ocurrió en el sur
A las 20:40, la violencia se trasladó al sur de Quito.
En el barrio La Libertad de Cataguango, sector Turubamba, fue localizado otro hombre de aproximadamente 25 años.
Al igual que en Nayón, la víctima no había sido identificada.
El cuerpo presentaba heridas producidas por arma de fuego y junto a él fueron encontradas tres vainas calibre 9 milímetros.
Los agentes también hallaron una prenda de vestir y seis pequeñas fundas que contenían una sustancia en polvo de color beige.
Un reporte inicial planteó como una de las posibilidades que el crimen pudiera estar relacionado con el expendio de drogas, aunque las circunstancias todavía debían ser esclarecidas mediante la investigación.
La noche terminó con otro asesinato en Llano Chico
El cuarto caso se registró cerca de la medianoche en Llano Chico, en el norte de Quito.
Un hombre de aproximadamente 45 años fue encontrado muerto a un costado de la vía, en la intersección de las calles 5 de Julio y 17 de Septiembre.
Tampoco llevaba documentos que permitieran identificarlo inmediatamente.
Cerca del cuerpo se encontraron dos casquillos y un teléfono celular, elementos que fueron recogidos como parte de las investigaciones.
Con este caso terminó una jornada en la que cuatro personas perdieron la vida violentamente en diferentes zonas de la capital.
Cuatro escenarios, cuatro investigaciones
Aunque los asesinatos ocurrieron durante el mismo período, no existe información que permita afirmar que todos estén relacionados entre sí.
El caso de Tumbaco tiene como principal hipótesis un robo, debido a que los atacantes se llevaron los USD 4.000 que llevaba uno de los acompañantes de Lema.
En Nayón y Llano Chico todavía no se conocían públicamente los móviles.
En el caso registrado en Turubamba, la presencia de una sustancia que podría estar relacionada con drogas abrió una línea investigativa, pero no constituye por sí sola una confirmación del motivo del crimen.
La determinación de responsabilidades corresponderá a las investigaciones de Policía y Fiscalía.
La violencia no se concentra en un solo punto
La sucesión de hechos también evidencia la distribución geográfica de la violencia.
Los cuatro asesinatos ocurrieron en sectores diferentes de Quito y abarcaron zonas del oriente, norte y sur de la ciudad.
Esto ocurre en una capital donde el delito también presenta una fuerte presencia territorial.
Datos de la Fiscalía citados en análisis recientes muestran que entre enero y mayo de 2026 se registraron 2.564 denuncias por robos a personas y establecimientos comerciales en los nueve distritos de seguridad de Quito.
El distrito Eugenio Espejo, en el norte, y Eloy Alfaro, en el sur, aparecen entre los sectores con mayor número de denuncias.
El desafío de conocer la dimensión real de la violencia
Los cuatro asesinatos registrados en una misma jornada también plantean preguntas sobre la información disponible para la ciudadanía.
No todos los hechos violentos reciben la misma difusión pública y algunos casos pueden permanecer durante horas sin información oficial detallada.
Especialistas citados por Extra han advertido que las cifras conocidas públicamente podrían no reflejar de inmediato toda la dimensión de la violencia que ocurre en la capital.
Para las autoridades, el reto está no solo en investigar cada homicidio, sino también en identificar patrones que permitan determinar si existen conexiones entre organizaciones criminales, robos violentos, disputas territoriales u otros delitos.
Una jornada que deja más preguntas que respuestas
En apenas 13 horas, cuatro familias perdieron a uno de sus integrantes.
Uno de los casos tiene una línea investigativa relacionada con un robo; los otros continúan bajo investigación.
Ahora las autoridades deberán establecer quiénes fueron los responsables, qué motivó cada ataque y si existe alguna conexión entre los hechos.
La sucesión de asesinatos vuelve a colocar la seguridad de Quito en el centro de la discusión, pero también recuerda que detrás de cada cifra existe una historia individual y una familia que enfrenta las consecuencias de la violencia.


