Un diagnóstico policial identifica sectores de la capital expuestos al tránsito de drogas, armas y otras economías ilegales. Los Lobos aparecen como uno de los grupos con mayor expansión en la ciudad.
La seguridad en Quito enfrenta un escenario marcado por la expansión y fragmentación de organizaciones criminales. Un informe del Centro de Operaciones Estratégicas de la Policía Nacional ubica a cinco distritos de la capital en nivel de riesgo “alto” debido a su relación con rutas utilizadas para el tráfico de drogas, armas, municiones y explosivos.
Los sectores señalados son La Delicia, Eloy Alfaro, Calderón, Los Chillos y Quitumbe. En la provincia de Pichincha, el cantón Cayambe también aparece dentro de esta categoría.
Quito como punto estratégico para las redes criminales
La ubicación geográfica de la capital convierte a Quito en un punto importante dentro de las rutas que conectan distintas regiones del país.
El investigador Renato Rivera, de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, explica que varias zonas periféricas funcionan como espacios de tránsito y almacenamiento, debido a que representan entradas y salidas de la ciudad.
Sectores cercanos al aeropuerto, por ejemplo, pueden cumplir funciones logísticas para el almacenamiento temporal de mercancías ilícitas, mientras que las zonas del norte y sur sirven como corredores de conexión con otras provincias.
Un decreto presidencial publicado previamente también había identificado a Pichincha como un territorio estratégico debido a sus corredores viales y a su conexión entre la Costa y la Sierra.
Los Lobos buscan ampliar su presencia
Dentro del mapa criminal elaborado por las autoridades, Los Lobos aparecen como una de las organizaciones con mayor capacidad de expansión en Quito.
Según el diagnóstico policial, el grupo mantiene disputas con Los Choneros por el control de puntos de expendio y redes de distribución de drogas para consumo interno. Los Tiguerones también figuran entre las organizaciones de mayor presencia en la capital.
La dinámica no se limita a grandes organizaciones. En Quito también operan estructuras locales más pequeñas que pueden utilizar el nombre de organizaciones nacionales para generar temor o aparentar una capacidad de control que no necesariamente responde a una subordinación directa.
La cocaína rosa entra en la disputa
Uno de los mercados que genera preocupación es el de las drogas sintéticas y nuevas sustancias psicoactivas.
El investigador Renato Rivera señala que Los Lobos estarían buscando ampliar su control hacia el mercado del tusibí, conocido popularmente como tusi o “cocaína rosa”. Esta sustancia no corresponde necesariamente a una fórmula única y puede contener distintas mezclas de compuestos.
Su presencia se ha extendido especialmente en espacios de entretenimiento, fiestas y determinados sectores urbanos, convirtiéndose en un nuevo segmento de las economías ilegales que disputan las organizaciones criminales.
La violencia no crece al mismo ritmo que el riesgo
La clasificación de riesgo no significa que Quito presente los mismos niveles de violencia letal que algunas ciudades de la Costa.
De acuerdo con los datos citados por el investigador, la capital mantiene una tasa estimada de entre 7 y 8 homicidios por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de los niveles registrados en ciudades como Guayaquil.
Además, las cifras oficiales muestran una reducción de los homicidios en Pichincha durante los primeros siete meses de 2026.
La provincia registró 165 muertes violentas entre enero y julio, frente a 183 durante el mismo período de 2025, lo que representa una disminución del 18 %. En Quito se contabilizaron 142 homicidios, frente a 157 en el mismo período del año anterior.
¿Por qué entonces existe una alerta?
La clasificación toma en cuenta factores que van más allá del número de homicidios.
Las autoridades evalúan la ubicación de las rutas utilizadas para el tráfico de drogas, armas, municiones y explosivos, así como la presencia de organizaciones criminales, disputas territoriales y otras actividades ilícitas.
En junio de 2026, el Gobierno ya había incorporado a varios distritos quiteños dentro de una clasificación de riesgo alto utilizada para delimitar un estado de excepción focalizado.
La nueva evaluación amplía el panorama al incorporar también a Los Chillos dentro de los distritos quiteños considerados de mayor exposición.
Una ciudad con redes criminales fragmentadas
Uno de los elementos que diferencia a Quito de otros territorios es la existencia de numerosas redes locales.
Estas estructuras pueden dedicarse al microtráfico, extorsiones, robos y otras economías ilegales sin necesariamente formar parte de una megabanda nacional. Algunas, además, pueden utilizar nombres como Los Lobos para fortalecer su capacidad de intimidación.
Para los investigadores, esta fragmentación dificulta establecer un mapa criminal completamente estático, pues las alianzas y disputas pueden cambiar con rapidez.
El reto para las autoridades
El escenario obliga a las autoridades a mantener vigilancia no solo sobre los puntos donde ocurren hechos violentos, sino también sobre los corredores logísticos y mercados ilegales que permiten a las organizaciones criminales expandirse.
Quito, por su condición de capital y por su conexión con las principales rutas terrestres del país, ocupa un lugar estratégico dentro de esta dinámica.
Aunque los homicidios muestran una tendencia a la baja frente a 2025, el diagnóstico policial advierte que la disputa por el microtráfico, las armas, las extorsiones y las nuevas drogas sintéticas mantiene activa la presión de las organizaciones criminales sobre distintos sectores de la ciudad.


