La semana pasada, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, junto a varios países de América Latina, anunció la creación de una coalición regional para enfrentar a los cárteles y al crimen organizado transnacional. Esta iniciativa, conocida como Shield of the Americas, busca fortalecer la cooperación en inteligencia, seguridad y operaciones contra redes criminales que operan con una capacidad creciente y sin respetar fronteras.
Un Momento Crítico para la Región
Este anuncio llega en un momento crítico para América Latina. En los últimos años, las organizaciones criminales han ampliado significativamente su presencia territorial, su capacidad operativa y su poder económico. La violencia asociada al narcotráfico continúa afectando a varios países, mientras que las redes criminales se adaptan rápidamente a nuevas oportunidades ilícitas.
Objetivos de la Coalición
La creación de esta coalición representa un paso importante en la lucha regional contra el crimen organizado. Su objetivo inmediato es claro: enfrentar el narcotráfico y las estructuras criminales que alimentan la violencia y la inseguridad en Estados Unidos y en América Latina. Sin embargo, para debilitar a los cárteles, es crucial mirar más allá del narcotráfico y prestar atención a un elemento clave: las finanzas del crimen organizado.
Modelos de Negocio Diversificados
Hoy en día, las organizaciones criminales operan con modelos de negocio altamente diversificados. Cada vez más, estos grupos financian sus operaciones a través de un portafolio de economías ilícitas bajo un fenómeno conocido como convergencia criminal. Esto incluye actividades como contrabando, minería ilegal, trata de personas, tráfico ilícito de migrantes, robo, tráfico de combustibles y comercio ilegal de mercancías.
Entre estas actividades, el contrabando de cigarrillos, bebidas alcohólicas y medicamentos se ha convertido en una de las economías ilícitas más extendidas y menos visibles en América Latina. Estos negocios presentan bajo riesgo penal, alto margen de rentabilidad y una capacidad constante de generación de ingresos. En Ecuador, por ejemplo, investigaciones recientes indican que el 80% de los cigarrillos comercializados son ilícitos, con autoridades incautando más de 10 millones de cigarrillos de contrabando en operativos recientes.
Más allá de las pérdidas fiscales, que representan millones de dólares que dejan de ingresar a las arcas públicas, el problema central es que estas economías ilícitas fortalecen las finanzas del crimen organizado y amplían su capacidad operativa. Este fenómeno no se limita a Ecuador; países como Colombia, Panamá y Costa Rica también enfrentan un aumento en el contrabando de cigarrillos, confirmando que se trata de un problema transnacional.
Desafíos para la Nueva Coalición
Si la nueva coalición hemisférica busca debilitar realmente a los cárteles, el desafío no consiste únicamente en interceptar cargamentos de droga o desarticular laboratorios clandestinos. También implica identificar y cortar las múltiples fuentes de financiamiento que sostienen a estas organizaciones. Esto requiere:
- Fortalecer los controles aduaneros y portuarios.
- Mejorar la cooperación en inteligencia financiera.
- Armonizar marcos regulatorios.
- Aumentar la trazabilidad de mercancías.
- Priorizar la persecución de las redes de contrabando.
Desde Crime Stoppers, organización internacional dedicada a promover la participación ciudadana en la lucha contra el crimen en América Latina y el Caribe, apoyamos esta iniciativa. Recordamos que la información de la ciudadanía es clave para apoyar las investigaciones contra las redes transnacionales del narcotráfico y sus delitos conexos. Debilitar al crimen organizado no solo implica perseguir sus operaciones; también exige desmantelar las economías ilícitas que sostienen su poder.





