Fiscalizadores de la Secretaría de Movilidad se suben a las unidades como usuarios comunes para comprobar, durante el recorrido, si los conductores respetan las paradas, las rutas y las normas de tránsito.
El Municipio de Quito utiliza una modalidad de fiscalización poco visible para los usuarios: funcionarios de la Secretaría de Movilidad se convierten en “pasajeros incógnitos” y recorren las rutas de transporte público como cualquier ciudadano. La estrategia busca comprobar directamente cómo se presta el servicio y detectar infracciones que podrían pasar inadvertidas durante un control convencional.
La medida cobra relevancia en un momento en que el sistema de transporte público atraviesa un proceso de cambios, entre ellos el incremento de la tarifa que fue aprobado por el Concejo Metropolitano y que estará condicionado al cumplimiento de mejoras en la calidad del servicio. La nueva tarifa de USD 0,40 comenzará a regir en 2027, siempre bajo las condiciones establecidas por el Municipio.
¿Qué hace un pasajero incógnito?
El mecanismo es sencillo: un fiscalizador aborda el bus sin identificarse como funcionario y permanece durante el recorrido observando el comportamiento del conductor y las condiciones en las que se presta el servicio.
La idea es que la supervisión ocurra en las mismas circunstancias que experimentan diariamente los pasajeros. De esta manera, los funcionarios pueden verificar si el bus cumple la ruta autorizada, respeta las paradas y mantiene una conducción segura.
Uno de los controles más recientes se realizó el 9 de septiembre de 2026, en la ruta Comité del Pueblo–La Marín, como parte de la planificación de la Secretaría de Movilidad y también en respuesta a denuncias ciudadanas sobre posibles incumplimientos.
Estas son las infracciones detectadas
Durante los recorridos realizados bajo esta modalidad, los fiscalizadores han identificado diferentes comportamientos que afectan la seguridad y la calidad del servicio.
Entre las infracciones encontradas están no respetar los semáforos, incumplir las paradas establecidas y utilizar el teléfono celular mientras se conduce. Estas situaciones son registradas por el funcionario durante el trayecto y posteriormente comunicadas a la operadora correspondiente.
Una vez terminado el viaje, el conductor es informado sobre las novedades encontradas. El supervisor prepara un informe que es enviado a la operadora para que pueda presentar sus pruebas de descargo o explicar las circunstancias de lo ocurrido.
Después de esa etapa, cuando corresponde, la autoridad puede iniciar un expediente sancionatorio, de acuerdo con la normativa vigente.
Un control que se realiza todas las semanas
El “pasajero incógnito” no es una operación aislada. La Secretaría de Movilidad señala que este mecanismo forma parte de sus acciones permanentes de supervisión.
Actualmente se fiscalizan 42 rutas cada semana: 24 correspondientes al corredor Sur Occidental y 18 al corredor Central Norte. Estos controles se combinan con otras acciones de seguimiento en territorio.
A estas labores se suman los operativos de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT). Entre el 1 de enero y el 4 de septiembre de 2026, la AMT realizó 1.439 operativos de control al transporte público en diferentes puntos del Distrito Metropolitano de Quito. En conjunto, las acciones de la Secretaría de Movilidad y la AMT alcanzan aproximadamente a 3.000 buses que operan en la capital.
El control también mira la tecnología
La fiscalización ocurre mientras Quito busca modernizar su sistema de transporte. La ordenanza aprobada por el Concejo Metropolitano establece que los transportistas deberán incorporar herramientas tecnológicas como el Sistema de Ayuda a la Explotación (SAE), que permitirá realizar seguimiento en tiempo real de las unidades; el Sistema de Información al Usuario (SIU), destinado a informar sobre la llegada de los buses; y el Sistema Integrado de Recaudo (SIR).
Según el Municipio, estas herramientas permitirán contar con información más precisa sobre la operación de las unidades y fortalecer la capacidad de supervisión. El SAE y el SIU tienen como plazo el 31 de diciembre de 2026, mientras que el SIR deberá implementarse en un máximo de ocho meses desde la aprobación de la ordenanza.
¿Qué pasa si un conductor incumple?
Las consecuencias dependen del tipo de infracción y del régimen aplicable. De acuerdo con información difundida por el Municipio, existen sanciones directas que pueden ubicarse entre USD 30 y USD 120, mientras que determinadas sanciones administrativas pueden alcanzar cuatro, seis u ocho salarios básicos unificados.
Además de los controles dentro de los buses, las autoridades realizan inspecciones en vía para revisar documentación, permisos de operación, revisión técnica vehicular y condiciones físicas de las unidades, como neumáticos, parabrisas y puertas.
También se controlan parámetros operativos como los tiempos de viaje, frecuencias, rutas autorizadas y horarios de inicio y parada.
¿Por qué es importante este mecanismo?
La particularidad del pasajero incógnito es que permite observar el servicio mientras realmente está ocurriendo. No se trata solamente de revisar documentos o detener una unidad en la calle, sino de experimentar el recorrido desde la perspectiva del usuario.
Para los pasajeros, esto puede convertirse en una herramienta adicional para exigir que las mejoras anunciadas en el transporte público sean visibles en aspectos cotidianos: respetar las paradas, conducir con responsabilidad, evitar el uso del celular al volante y cumplir las rutas establecidas.
El desafío será que estos controles no se queden únicamente en la detección de infracciones, sino que se traduzcan en un servicio más seguro, puntual y confiable para quienes utilizan diariamente los buses de Quito.


