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12 años sin Cerati: por qué su música todavía suena como si nunca se hubiera ido

Diana Penafiel
4 Min Read
Gustavo Cerati murió el 4 de septiembre de 2014. Doce años después, su música sigue encontrando nuevos oyentes.

Gustavo Cerati murió el 4 de septiembre de 2014, pero sus canciones siguen encontrando nuevas generaciones. Tal vez porque nunca quiso sonar igual dos veces.

Hay artistas que quedan atrapados en una época. Gustavo Cerati hizo casi lo contrario: pasó su carrera huyendo de repetir la fórmula que acababa de funcionarle.

Con Soda Stereo empezó cerca del new wave y el pop de los 80, pero muy pronto la banda se movió hacia sonidos más oscuros, guitarras más densas, electrónica y experimentación. Ese cambio constante terminó siendo parte de su identidad y ayudó a que el grupo se convirtiera en uno de los nombres que hicieron del rock en español un fenómeno realmente latinoamericano.

Después vino la despedida de Soda en 1997. Cerati tenía 39 años y podía haber intentado seguir haciendo canciones que sonaran a la banda con la que había llenado estadios. En lugar de eso, dos años después publicó Bocanada.

Y ahí volvió a cambiar todo.

El disco mezcló samples, electrónica, guitarras, arreglos orquestales y una atmósfera que no se parecía demasiado a lo que muchos esperaban de él. Parte de la grabación incluso contó con la Orquesta Sinfónica de Londres en Abbey Road. Con los años, Bocanada terminó convertido en uno de los trabajos más celebrados de su carrera.

Un Cerati distinto en cada disco

Eso quizá explica por qué hoy resulta difícil ponerle una fecha a muchas de sus canciones.

Después de Bocanada llegó Siempre es Hoy, todavía muy atravesado por la electrónica. En 2006 apareció Ahí Vamos, con guitarras mucho más frontales y canciones como Crimen, Adiós y Lago en el cielo. Tres años después, Fuerza Natural volvió a mover el tablero con folk, mandolinas y otra manera de construir las canciones.

Cerati no parecía demasiado interesado en convertirse en una versión segura de sí mismo.

Incluso cuando volvía sobre su propio catálogo, prefería transformarlo. En el MTV Unplugged de Soda Stereo, por ejemplo, la banda no se limitó a tocar versiones acústicas: cambió arreglos, mantuvo parte de la electricidad y convirtió canciones conocidas en otra cosa.

Canciones que encontraron otros públicos

Doce años después de su muerte, De música ligera, En la ciudad de la furia, Persiana americana, Puente o Crimen siguen circulando mucho más allá de quienes vivieron los años de Soda Stereo.

Hay oyentes que llegaron primero por la banda, otros por sus discos solistas y muchos que nacieron cuando algunas de esas canciones ya tenían décadas.

Esa capacidad de seguir encontrando público nuevo ayuda a entender por qué Cerati no se siente únicamente como un artista “de los 80” o “de los 90”. Sus discos pertenecen a momentos concretos, claro, pero rara vez parecen cómodos dentro de una sola época.

Cerati murió el 4 de septiembre de 2014, a los 55 años, después de permanecer más de cuatro años en coma tras el accidente cerebrovascular que sufrió en Caracas en 2010. Su último concierto había sido precisamente en esa ciudad.

Aquella historia terminó hace doce años. Las canciones, no.

Y quizá por eso las dos palabras con las que cerró la última noche de Soda Stereo en River Plate, en 1997, terminaron cambiando de dueño con el tiempo.

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