La nave habría funcionado como una estación flotante de abastecimiento para operaciones de narcotráfico. Sus tripulantes fueron trasladados a Ecuador y posteriormente la embarcación fue destruida.
Una operación conjunta entre Estados Unidos y Ecuador terminó con la interceptación y destrucción de una embarcación en aguas internacionales del Pacífico oriental, en un nuevo episodio de la cooperación militar que ambos países mantienen para combatir al narcotráfico.
El operativo se realizó el 28 de agosto de 2026 y fue ejecutado por la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental, bajo la coordinación del Comando Sur de Estados Unidos y con apoyo del Gobierno ecuatoriano.
La embarcación habría servido para abastecer operaciones ilícitas
Según el Comando Sur de Estados Unidos, la nave funcionaba como una especie de estación flotante de reabastecimiento que apoyaba operaciones de tráfico de drogas en el Pacífico oriental.
La inteligencia estadounidense habría identificado previamente la embarcación y, de acuerdo con Washington, esta se encontraba además incluida entre los bienes sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Estados Unidos también aseguró que la embarcación prestaba apoyo a Los Choneros, organización criminal ecuatoriana que Washington califica como una organización narcoterrorista.
Militares estadounidenses abordaron la nave
La intervención estuvo a cargo de marines y personal de la Armada estadounidense desplegados desde el USS San Antonio.
Según la versión oficial, los militares interceptaron, abordaron y registraron la embarcación sin que se produjeran incidentes durante el procedimiento. Posteriormente, las personas que se encontraban a bordo fueron retiradas y trasladadas de manera segura hacia Ecuador.
Una vez concluida la operación, la nave fue hundida.
El Comando Sur presentó la acción como un golpe contra la infraestructura logística que permitiría a organizaciones criminales movilizar droga por las rutas marítimas del Pacífico.
Los tripulantes niegan estar vinculados al narcotráfico
La versión de las autoridades estadounidenses y ecuatorianas contrasta con el testimonio de los tripulantes.
Los pescadores, que fueron trasladados hasta Manta, aseguraron que regresaban de sus actividades pesqueras y negaron estar involucrados con el narcotráfico.
Uno de ellos afirmó ante medios de comunicación que se dedicaban a la pesca y relató que enfrentaron dificultades durante la intervención.
Estas declaraciones abren un punto que deberá ser esclarecido mediante las investigaciones correspondientes, particularmente respecto de la actividad que realizaba la embarcación y los elementos de inteligencia utilizados para vincularla con organizaciones criminales.
Ecuador fortalece su cooperación militar con Estados Unidos
El operativo ocurre en un momento de mayor presencia y cooperación militar estadounidense en Ecuador.
Durante las últimas semanas, Quito y Washington han incrementado sus acciones conjuntas contra organizaciones dedicadas al narcotráfico. La cooperación forma parte de la estrategia denominada Escudo de las Américas, una iniciativa regional impulsada por Estados Unidos para combatir a los grupos criminales transnacionales.
En este contexto, buques y aeronaves estadounidenses han llegado a Ecuador para apoyar las operaciones de interdicción marítima y fortalecer las capacidades de vigilancia.
El ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, ha señalado que la cooperación permitirá ampliar las capacidades ecuatorianas para controlar las rutas marítimas utilizadas por el crimen organizado.
La operación ocurre en medio de una ofensiva regional
La destrucción de esta embarcación forma parte de una estrategia estadounidense más amplia contra las redes de narcotráfico en América Latina.
El Gobierno de Donald Trump mantiene desde 2025 una campaña militar contra embarcaciones que Washington identifica como vinculadas al tráfico de drogas. Estas operaciones han generado cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos y sectores políticos que han puesto en duda la legalidad de algunos de los ataques.
El caso de la embarcación interceptada frente a las costas ecuatorianas vuelve a colocar ese debate en el centro de la cooperación de seguridad entre ambos países.
Investigación deberá determinar el papel de la tripulación
Por ahora, las autoridades deberán establecer qué actividad desarrollaba realmente la embarcación, cuál era el vínculo con Los Choneros señalado por Estados Unidos y qué responsabilidad corresponde a las personas que se encontraban a bordo.
Mientras Washington y Quito sostienen que se trataba de una plataforma utilizada para abastecer operaciones de narcotráfico, los tripulantes rechazan esa acusación.
El caso representa así un nuevo capítulo en la creciente cooperación militar entre Ecuador y Estados Unidos, pero también plantea interrogantes sobre los procedimientos de interdicción marítima y las garantías para los pescadores que operan en aguas del Pacífico.


