El encuentro entre Waldhof Mannheim y Kaiserslautern fue detenido durante varios minutos después de enfrentamientos entre aficionados y la intervención de la Policía. Ocho personas fueron trasladadas a hospitales.
La primera ronda de la Copa de Alemania quedó marcada por graves incidentes de violencia durante el partido entre Waldhof Mannheim y Kaiserslautern, disputado el viernes 21 de agosto en Mannheim.
El encuentro, considerado de alto riesgo por la rivalidad entre ambas hinchadas, terminó con un balance preliminar de 85 personas atendidas por lesiones, entre ellas 35 agentes de la Policía. Ocho afectados tuvieron que ser trasladados a hospitales para recibir atención médica.
Bengalas y una invasión al campo
La tensión aumentó cuando aficionados del Kaiserslautern comenzaron a lanzar bengalas hacia la zona de la tribuna principal. La situación escaló posteriormente cuando seguidores del Waldhof Mannheim ingresaron al terreno de juego.
La Policía desplegó un operativo para contener a los hinchas y obligarlos a regresar a las gradas. La intervención incluyó el ingreso de numerosos agentes al césped y el uso de la fuerza para controlar los disturbios.
El partido se encontraba empatado 0-0 y fue interrumpido aproximadamente media hora antes de completar los 90 minutos reglamentarios.
Un operativo con 1.400 policías
Las autoridades habían previsto un dispositivo especial debido al riesgo asociado a este enfrentamiento, conocido como un derbi regional entre clubes separados por unos 50 kilómetros.
Alrededor de 1.400 agentes fueron movilizados para garantizar la seguridad dentro y fuera del estadio, que registró una asistencia cercana a los 23.500 espectadores.
Pese a los incidentes, el partido pudo continuar. La prórroga comenzó con retraso y finalmente Kaiserslautern consiguió la clasificación tras marcar en el minuto 120.
La violencia vuelve a generar preocupación
La Policía informó que investiga varios posibles delitos derivados de los disturbios, entre ellos agresiones, daños a la propiedad, alteración del orden público, ataques contra agentes y posibles infracciones relacionadas con explosivos.
El episodio se produce además en una jornada en la que distintas hinchadas alemanas habían anunciado protestas contra el VAR durante la primera ronda de la Copa. Sin embargo, los enfrentamientos entre aficionados del Mannheim y Kaiserslautern terminaron eclipsando cualquier reclamo deportivo.
El incidente vuelve a poner bajo la lupa los desafíos de seguridad que enfrentan las autoridades alemanas ante partidos considerados de alto riesgo y la utilización de pirotecnia por parte de grupos de aficionados.


