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Quito concentra la mayoría de desapariciones vinculadas a escopolamina en Ecuador

July Ruiz
5 Min Read
Quito concentra 29 casos vinculados a escopolamina en 2026.

Entre enero y julio de 2026 se registraron 60 desapariciones involuntarias asociadas al uso de esta sustancia en el país. Quito concentra 29 casos, según datos del Ministerio del Interior.

La escopolamina volvió a convertirse en una preocupación para las autoridades y especialistas en Quito debido al aumento de casos de desapariciones involuntarias en los que se presume el uso de esta sustancia para someter a las víctimas y facilitar robos.

Según cifras del Ministerio del Interior citadas por Primicias, entre enero y julio de 2026 se contabilizaron 60 casos de desapariciones involuntarias vinculadas con escopolamina en Ecuador. De ese total, 29 ocurrieron en Quito, lo que representa el 48,3% de los registros nacionales.

La capital es seguida por Guayaquil, con 17 casos, mientras que Riobamba registra cuatro. En Quito, los incidentes se concentran principalmente en sectores comerciales, financieros y zonas de entretenimiento.

Los jóvenes son los principales afectados

Los registros oficiales muestran un patrón definido en los casos ocurridos en Quito. De las 29 desapariciones asociadas a escopolamina, 28 corresponden a hombres y una a una mujer.

La mitad de los afectados tenía entre 18 y 29 años, mientras que la edad mediana de las víctimas fue de 28 años. Los miércoles, viernes y sábados aparecen como los días con mayor número de reportes.

El distrito Eugenio Espejo concentra 11 de los casos, con sectores como Iñaquito, La Mariscal y el área universitaria entre los puntos donde se han registrado incidentes.

¿Cómo actúa la escopolamina?

La escopolamina, también conocida como burundanga, es un alcaloide que tiene usos médicos regulados. Cuando es utilizada de manera ilícita puede provocar somnolencia, confusión, alteraciones de la memoria y desorientación, dependiendo de la cantidad y de las condiciones de la persona afectada.

El investigador Hugo Navarrete, del Centro de Estudios Aplicados en Química de la PUCE, explicó que en los casos delictivos la sustancia puede ser administrada por vía oral y mezclada con alimentos o bebidas para dificultar su detección. También señaló que no debe asumirse que cualquier contacto con objetos impregnados produzca automáticamente una intoxicación grave.

Por ello, especialistas recomiendan no intentar determinar por cuenta propia qué sustancia pudo haber sido utilizada y buscar atención médica ante síntomas repentinos después de consumir alimentos o bebidas o encontrarse con personas desconocidas.

Las denuncias tardías dificultan las investigaciones

Uno de los principales obstáculos para esclarecer estos casos es el tiempo que transcurre entre el hecho y la denuncia.

En Quito, el 58,6% de los reportes relacionados con escopolamina no fue presentado el mismo día de la desaparición, sino entre 24 y 48 horas después. Este retraso puede dificultar la obtención de evidencias toxicológicas, debido a que la presencia de determinadas sustancias puede disminuir con el paso del tiempo.

De los 60 casos registrados a escala nacional hasta julio, 59 personas habían sido localizadas y una permanecía pendiente. En Quito, los 29 casos constaban como encontrados.

El impacto no termina con la localización

Los especialistas advierten que sobrevivir a una desaparición de este tipo no significa que las consecuencias terminen con el regreso a casa.

El psicólogo Emilio Salao, docente investigador de la PUCE, señala que las víctimas pueden experimentar miedo, dificultades para recuperar la confianza y síntomas asociados al estrés postraumático. Por ello, además de la atención médica, recomienda considerar acompañamiento psicológico profesional.

Los expertos también llaman a evitar responsabilizar a quienes sufren estos ataques. Frases que atribuyen la culpa a la víctima pueden aumentar el impacto emocional y dificultar que otras personas se animen a denunciar.

El incremento de estos casos mantiene bajo atención a zonas de alta concurrencia en Quito y plantea la necesidad de fortalecer la prevención, la respuesta policial y la atención integral a las víctimas.

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