De YouTube a Hollywood: el fenómeno de Backrooms llega al cine

Doménica Granja
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'Backrooms' arrasa en taquilla en su estreno y consagra el salto de Kane Pixels al cine de Hollywood

Lo que comenzó como una serie de videos virales en YouTube sobre inquietantes espacios liminales de color amarillo terminó convirtiéndose en una producción de Hollywood. Detrás del fenómeno está Kane Parsons, conocido como Kane Pixels, un creador de contenido que conquistó a millones de espectadores con sus cortometrajes de terror en formato found footage. Gracias al éxito de la serie, Parsons dio el salto al cine y se convirtió en el director más joven en realizar una película para A24. Con un presupuesto cercano a los 10 millones de dólares, Backrooms tuvo un estreno exitoso al recaudar alrededor de 11 millones de dólares en su primer día en Estados Unidos, superando el costo total de producción.


La película amplía el universo creado por Parsons y transforma los inquietantes pasillos amarillos en una historia sobre la obsesión, los traumas y la pérdida de identidad. El protagonista es Clark, un arquitecto frustrado cuya vida personal y profesional atraviesa una profunda crisis. Mientras intenta resolver un problema eléctrico en el sótano de su tienda de muebles, descubre una extraña grieta en una pared que lo conduce a los Backrooms, una dimensión formada por oficinas vacías, habitaciones interminables y espacios que desafían toda lógica.


Lejos de sentirse aterrado, Clark queda fascinado por el descubrimiento y comienza a regresar constantemente al laberinto. Convencido de que ha encontrado algo capaz de cambiar la comprensión de la realidad, intenta demostrar su existencia a su terapeuta, Mary Kline. Sin embargo, mientras más tiempo pasa explorando los Backrooms, más comienza a deteriorarse su salud mental. Los espacios parecen reaccionar a sus emociones y recuerdos, reproduciendo escenarios relacionados con sus frustraciones, sus fracasos y aspectos de su pasado.


Cuando Clark desaparece sin dejar rastro, la historia cambia de perspectiva y sigue a Mary, quien decide ingresar al laberinto para encontrarlo. Durante su búsqueda descubre que los Backrooms no son simplemente un lugar físico, sino una dimensión que refleja los miedos y traumas de quienes quedan atrapados en ella. En su recorrido se enfrenta a las llamadas “Still Life”, inquietantes versiones deformadas e incompletas de seres humanos que parecen haber sido creadas por el propio laberinto a partir de recuerdos y emociones.


Finalmente, Mary encuentra a Clark en una gigantesca estructura formada por fragmentos de su vida, donde oficinas, recuerdos de infancia y espacios imposibles se mezclan en un mismo escenario. Para entonces, él ya está convencido de que los Backrooms son más reales que el mundo exterior. El momento más impactante llega con la aparición de una versión monstruosa de Clark, una copia corrupta creada por el laberinto que termina enfrentándose al hombre original. La escena simboliza cómo la obsesión termina consumiéndolo y destruyéndolo.


Tras la muerte de Clark, Mary logra escapar aparentemente de los Backrooms y es llevada ante Async, una organización que investiga desde hace años la existencia de esta dimensión. Sin embargo, el desenlace deja una incógnita abierta: la realidad a la que llega resulta tan extraña como el propio laberinto, lo que lleva a preguntarse si realmente consiguió salir o si continúa atrapada en otro nivel de los Backrooms.


Más allá de sus elementos de terror, Backrooms explora temas como la memoria, la soledad, la obsesión y los ciclos mentales de los que resulta difícil escapar. Con un final abierto y múltiples interpretaciones, la película conserva la esencia que convirtió a los videos de Kane Parsons en un fenómeno global y demuestra cómo una historia nacida en internet logró transformarse en una de las producciones de terror más comentadas de los últimos años.

Por Doménica Granja 

 

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