Cómo retomar los buenos hábitos de alimentación después de las fiestas

abigailcadena@notimercio.ec
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Las celebraciones de Navidad y Año Nuevo suelen caracterizarse por un aumento en el consumo de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y alcohol, así como por la alteración de los horarios habituales de comida. Estos cambios temporales en la rutina pueden provocar sensación de pesadez, inflamación y variaciones en el peso corporal, una situación frecuente al iniciar el año.

De acuerdo con Karina Pazmiño, nutricionista y docente de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), retomar hábitos saludables después de las fiestas no debe abordarse desde la restricción extrema ni desde dietas sin respaldo científico. “El error más común es intentar compensar los excesos con ayunos prolongados o dietas muy estrictas, cuando lo realmente efectivo es reorganizar la alimentación de manera progresiva y consciente”, señala.

Uno de los primeros pasos para recuperar el equilibrio es restablecer horarios regulares de comida. Mantener una distribución ordenada de las comidas a lo largo del día contribuye a una mejor digestión, reduce el picoteo entre horas y favorece la regulación del apetito, sin necesidad de someter al organismo a restricciones calóricas extremas.

La calidad de los alimentos también juega un papel clave en este proceso. Priorizar frutas, verduras, proteínas magras y carbohidratos complejos —como legumbres, arroz o pasta integral— ayuda a prolongar la saciedad y a estabilizar los niveles de energía. En contraste, el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados y carbohidratos refinados se asocia con mayor inflamación y aumento de peso.

Según Karina Pazmiño, el control de las porciones y la reconexión con las señales internas de hambre y saciedad permiten volver gradualmente a una alimentación equilibrada. Servirse cantidades moderadas y optar por preparaciones más ligeras favorece el bienestar digestivo y refuerza una relación más saludable con la comida, alejándose del enfoque centrado únicamente en el peso.

A estos hábitos se suma la importancia de una adecuada hidratación, la reducción temporal del consumo de alcohol y la reactivación progresiva de la actividad física. Caminatas, actividad moderada y un descanso adecuado ayudan a recuperar el ritmo corporal tras las fiestas.

Retomar los buenos hábitos alimentarios no implica renunciar al disfrute, sino construir una rutina sostenible que priorice la salud y el bienestar. El inicio del año se convierte así en una oportunidad para adoptar cambios realistas que se mantengan en el tiempo y mejoren la calidad de vida.

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